*Comunicado de prensa de la organización Bosques Nuestros
MENTIRA 1: “LOS PRECIOS DE LOS TERRENOS SON IMPOSIBLES DE PAGAR”
Falso. Son precios ficticios. Se han inflado especulativamente para favorecer negocios particulares y para justificar la “imposibilidad” del Estado de pagar sumas del orden de cientos de dólares por metro cuadrado. Si la ley de creación del Parque Baulas que data de 1995 obligaba a expropiar cuando los precios de la tierra eran razonables (menos de un dólar por metro cuadrado, según avalúos oficiales), ¿por qué razones “poderosas” desde 1995 a la fecha, gobierno tras gobierno, los políticos de turno han evitado las expropiaciones? ¿Será que estaban dando tiempo a que los precios se inflaran más y más, para que sus amigos y ellos mismos pudieran especular y enriquecerse a costillas del patrimonio natural de las y los costarricenses?
Además, por tratarse de terrenos de vulnerabilidad hídrica extrema, queda descartada toda posibilidad de construir y por ende, su valor comercial se reduce a casi cero.
Por eso indigna ver a empresarios y políticos, y a uno que otro académico y ambientalista, rasgarse las vestiduras y vociferar que con los miles de millones de colones que se requieren para expropiar en Baulas (según ellos…), se podrían construir cientos de escuelas, hospitales, carreteras y puentes.
Pero el colmo de los colmos es oír a Jorge Rodríguez (“ministro del Ambiente”) decir que cada costarricense tendría que aportar cien dólares (59 mil colones) para poder pagar el Parque Baulas. No, don Jorge, no se confunda; usted es ministro para defender los intereses del pueblo costarricense, y no los de los especuladores y mercaderes de tierras. ¿O ya se le olvidó?
MENTIRA 2: “HAY AGUA SUFICIENTE PARA ABASTECER LA DEMANDA”
La pura verdad es que no hay agua para tanta gente. El Servicio Nacional de Riegos y Avenamientos (SENARA) ha declarado que el Parque Baulas y la zona de amortiguamiento se encuentran sobre un acuífero superficial y de vulnerabilidad extrema (Oficio Senara DIGH-038-2009). Aunque trajeran el agua del Polo Sur, las condiciones del acuífero no permiten vulnerar los suelos ni la cobertura vegetal. El acuífero por si mismo le confiere al sitio vocación de protección absoluta, con o sin tortugas baulas.
MENTIRA 3: “LAS CONSTRUCCIONES BIEN REGULADAS NO DAÑAN EL AMBIENTE”
Falso. Para sostener este argumento los defensores de la construcción de casas, hoteles y condominios dentro del Parque, no han presentado un solo argumento científico que justifique su posición, frente a decenas de criterios de connotados científicos nacionales e internacionales que señalan que permitir la construcción dentro del Parque sería devastador.
Los ecosistemas del Parque Baulas son complejos y frágiles. Incluyen playas, manglares, bosques secos tropicales. Los sitios de anidación presentan una gran diversidad de elementos ecológicos que van desde la composición física y química de la arena, hasta la infiltración de la lluvia, el número de horas de sol, las condiciones de sombra, la circulación del viento, etc. Las edificaciones, jardines, piscinas, tanques sépticos, plantas de tratamiento, aceras, calles, el tránsito de vehículos, alteran estos ecosistemas y afectan negativamente al acuífero y a las tortugas baulas, por más baja que sea la densidad. Por otro lado, se le ha hecho demasiado ruido al tema de las luces. Podría no haber luces del todo en las casas y el problema aún persistiría. No nos dejemos deslumbrar por un solo elemento. Los requerimientos ecológicos son mucho más complejos y requieren un análisis integral y planificación para tiempo indefinido.
MENTIRA 4: “EL ‘DESARROLLO’ AYUDA A PROTEGER LAS BAULAS”
Algunos desarrolladores han llegado al desparpajo de asegurar que ellos tienen más capacidad que el propio Estado costarricense para proteger a las tortugas baulas. Lamentablemente, esta es una mentira a medias: seguirá siendo media verdad mientras el Estado costarricense siga debilitado, secuestrado, maniatado y amordazado, por amigos y serviles de los desarrolladores. Pero el problema no es el Estado, como tampoco la solución es el “desarrollo”. El problema es que el gobierno está al servicio de intereses particulares de personas inescrupulosas como estas, capaces de inventar toda clase de disparates con tal de llevar a cabo sus negocios, a costillas del pueblo costarricense y de la Madre Naturaleza.
MENTIRA 5: “LOS VECINOS DE PLAYA GRANDE…”
En Playa Grande (la principal área de anidación en todo el Pacífico americano), no existe una verdadera comunidad de vecinos. La gran mayoría de propietarios de casas no viven en Playa Grande, y menos aún los propietarios de terrenos. Muchos ni siquiera residen en Guanacaste. Para muestra, un botón: el proyecto Playa Grande Estates de Century 21 consiste en más de 300 lotes “FOR SALE”, algunos ya construidos y “SOLD”, según los rótulos. Algunos de estos desarrolladores han constituido una supuesta “asociación de vecinos” para imponerse por encima de los derechos de todos los y las costarricenses, y por encima del derecho a la vida de una especie en vías de extinción como la milenaria tortuga baula. Algunos apellidos de “vecinos” del Parque son: Fostroy, Harragan, Unglaube, Salah, Marshall, Facio, Masís, Sáenz. Los habitantes guanacastecos fueron saliendo uno a uno después que sus tierras fueron escrituradas gracias a una ley que hoy se conoce como la “Ley Oduber”. Con notarios amigos de los hoy “vecinos” empezó hace cuarenta años la apropiación de tierras que hoy pretenden cobrar a precios de Nueva York.
MENTIRA 6: “LAS AMENAZAS DE LAS BAULAS ESTAN SOLO EN EL MAR”
Esta es otra mentira a medias. Es cierto que en el mar hay amenazas tremendas para las baulas que deben combatirse; pero dirigen toda la atención al mar para distraer, a modo de cortina de humo, para restarle importancia a la fragilidad de los sitios de anidación o lo que nosotros llamamos “la sala de maternidad” de las baulas. Todos los seres vivientes nacen, se reproducen y mueren. Pues da la casualidad que las tortugas baulas del Pacífico americano han escogido precisamente lo que hoy es el Parque Baulas como escenario de dos momentos críticos de su vida: nacer y reproducirse (desovar). Pero el gobierno y los “desarrolladores” ahora también pretenden que sea para morir… y para siempre. Ansiosos de poder realizar a sus anchas sus jugosos negocios de sol y playa.
MENTIRA 7: “EL PARQUE BAULAS ES EXCLUSIVAMENTE MARINO”
Falso. Los enemigos del Parque Baulas insisten en interpretar una frase ambigua de la ley que habla de “aguas adentro” como si esa fuera una prueba incuestionable de que el Parque Marino Las Baulas es solo en el mar. Esto ya ha sido desmentido por la Procuraduría y resuelto en definitiva por la Sala Constitucional (Res: Nº 2008-008713 a las nueve horas y seis minutos del veintitrés de mayo de dos mil ocho). En BOSQUES NUESTROS también hemos podido comprobar mediante la interpretación técnica de las coordenadas indicadas en la propia ley, que las playas y otras porciones de tierra forman parte del Parque desde su creación. Pero no hace falta enredarse en tantas elucubraciones, basta con aplicar el sentido común y preguntarse: ¿Qué sentido tiene crear un Parque para las baulas sin incluir los ecosistemas que cobijan a las playas donde ellas llegan a desovar?
MENTIRA 8: “EL FIN DE LAS BAULAS EMPEZÓ CON LA CREACION DEL PARQUE”
Que esto lo diga un desarrollador ya es grave, pero que lo diga el propio “ministro del Ambiente”… ¡La Santísima! No debe extrañarnos que el “ministro” Jorge Rodríguez haya tenido que renunciar al Centro Científico Tropical en 2008, para evitar ser llevado a la comisión de ética de dicha organización, por esa mala costumbre de firmar decretos “de conveniencia nacional” y abrirle las puertas a actividades que destruyen los bosques y ecosistemas naturales de Costa Rica.
La verdad es que las tortugas baulas que estaban recién naciendo cuando se creó el Parque (hace 14 años), apenas están entrando en edad reproductiva y vendrán a desovar al Parque durante los próximos años. Recién entonces se podrán contabilizar para establecer el estado de la población. Por eso las afirmaciones del “ministro” no solo son temerarias e irresponsables, sino que además carecen de fundamento técnico. De lo que sí estamos seguros es de que el “ministro” está al servicio de intereses particulares y no de Costa Rica.
MENTIRA 9: “LAS BAULAS ESTAN CONDENADAS A EXTINGUIRSE”
Quizás el argumento más cruel e indiferente de los “desarrolladores” es que hagamos lo que hagamos, las baulas están condenadas a la extinción. Y lo dicen poniendo cara de dolor profundo (como si la tortuga condenada fuera su propia abuelita) y poniéndose la mano en el pecho. Nosotros decimos que mientras exista una sola tortuga Baula en el planeta, la esperanza se mantendrá viva y vale la pena seguir luchando por su supervivencia.
Hay un detalle interesante: en el artículo 2 del proyecto de ley de reducción del parque, el refugio se establece por solo diez años. ¿Y después, qué? ¿Todo privado? Diez años es aparentemente el tiempo que los desarrolladores estiman que tardarían en extinguirse las tortugas baulas si el desarrollo es permitido. Transcurridos los diez años de la sentencia, ellos por fin quedarían “en paz” y con “cero restricciones” para realizar sus jugosos negocios.
Por otro lado, los mismos “desarrolladores” se contradicen cuando afirman que el “desarrollo” tiene más capacidad para salvar las baulas que el propio Estado costarricense.
MENTIRA 10: “LAS BAULAS SE SALVARAN EN EL CARIBE”
Hace poco un grupo de asesores legislativos y una diputada del PAC grabaron a una “vecina” de Playa Grande (que vive en Escazú) diciendo que aquí las baulas se estaban reduciendo, mientras en el Caribe las poblaciones estaban aumentando, gracias a que no había gente como “esos ambientalistas de BOSQUES NUESTROS” obstruyendo la conservación. ¡Ahora resulta que luchar contra la destrucción del hábitat es obstruir la conservación! Otro ardid más para distraer y confundir, como si las poblaciones de tortugas baulas en el Caribe y en el Pacífico fueran la misma cosa y tuvieran los mismos problemas.
MENTIRA 11: “EL MODELO PARA SALVAR LAS TORTUGAS ESTA EN OSTIONAL”
Falso. Esta mentira del “ministro del Ambiente” no es más que otra cortina de humo inventada para distraer y confundir. En Ostional desovan tortugas loras, que son las más pequeñas de las ocho especies de tortugas marinas en el planeta, y llegan en arribadas de cientos y miles. En cambio las baulas son las tortugas más grandes de todas (incluso más grandes que las gigantescas tortugas Galápagos), llegan a desovar solas y están al borde de la extinción. Además, en Ostional hay una comunidad humana que vive ahí, estudia ahí, trabaja ahí. Se han organizado y conviven con las tortugas loras. Han desarrollado una forma propia de aprovechar las arribadas y extraen cantidades controladas de huevos sin afectar a la población, y son a su vez los principales guardianes de las tortugas. Su éxito ha sido tal que han adquirido fama mundial y la asociación de desarrollo obtiene importantes ingresos por medio de la actividad turística. Paradójicamente, el mismo “ministro” que los pone de ejemplo, tiene a la comunidad de Ostional amenazada con orden de desalojo para abrirle paso a los megaproyectos turísticos. Total, ¿en qué quedamos?
MENTIRA 12: “EL CERRO MORRO NO ES IMPORTANTE PARA EL PARQUE”
Falso. El Cerro Morro forma parte de los ecosistemas amenazados que protege el Parque Baulas y alberga cientos de hectáreas de bosque seco tropical, ecosistema que también está en vías de extinción. Solo queda el 2% del bosque seco tropical en el planeta. Sin embargo, con el nuevo proyecto de ley de reducción del Parque Baulas, el Morro se segrega del Parque y se deja a merced de propietarios privados para poder construir proyectos residenciales y turísticos. En octubre de 2008, BOSQUES NUESTROS denunció que ya habían empezado a eliminar los árboles más pequeños y los pulverizaban en el campo con trituradoras para borrar las evidencias de los daños (pueden ver los videos en youtube con las palabras clave: morro, baulas, costa rica).
Y DE FERIA, UNA VERDAD INCOMODA: EL CAMBIO CLIMATICO
Cuando Al Gore y su equipo publicaron “Una verdad incómoda” el mundo entero se conmocionó. Tanta fue la impresión que en 2007 el Premio Nobel de la Paz fue para Al Gore y el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático). Pero igual de contundentes fueron las críticas al galardón, pues estos abanderados de la lucha contra el cambio climático son también los principales culpables.
Merecido o no el Nobel, el hecho es que hoy el cambio climático es una verdad a voces y ocupa los primeros lugares en todas las agendas políticas del orbe, nacionales e internacionales. Y una de las afirmaciones más difundidas es que es casi inevitable que el nivel de los océanos tienda a subir a consecuencia del deshielo de los polos y glaciares.
Si esto llegara a ocurrir, prácticamente todas las tortugas marinas estarían en serios aprietos, no solo las baulas. Muchos de los actuales sitios de anidación desaparecerían y las playas tendrían que desplazarse tierra adentro para que las tortugas puedan seguir reproduciéndose. Esto requiere previsión, planificación y manejo, e implica despejar el camino de construcciones. Y ya que nosotros, los humanos, fuimos quienes provocamos este lío, deberíamos al menos hacer nuestro mejor esfuerzo para tratar de remediarlo.
Junto al dilema de las expropiaciones, el Parque Baulas enfrenta una enorme responsabilidad de cara a un complicado escenario de cambio climático. Ya la WWF publicó un informe técnico advirtiendo sobre la delicada situación en Baulas. Mas el gobierno de Costa Rica se hace de la vista gorda y le da la espalda a la realidad. Indiferentes, los políticos ticos de alto vuelo siguen recetándole al mundo Carbono Neutral y Paz con la Naturaleza, y legislando a favor de los millonarios negocios de unos cuantos. Mientras tanto nosotros con los ojos bien abiertos, vemos como van adornando con negocios de tierras y proyectos residenciales, la tumba de las tortugas baulas en Costa Rica.
¡PUEBLO DE COSTA RICA, NO PERMITAMOS QUE SE SALGAN CON LA SUYA!
¡DENUNCIEMOS Y PAREMOS YA LA REDUCCION DEL PARQUE BAULAS!