domingo 21 de agosto de 2011

PROPUESTA DE PERIODIZACIÓN Y DESARROLLO DEL SINDICALISMO EN COSTA RICA (1932-1998)

Este artículo busca proponer un modelo de periodización y análisis del desarrollo del sindicalismo en Costa Rica durante el siglo XX. Para ello se busca identificar cómo los cambios políticos y económicos afectan a las organizaciones sindicales y cómo las han llevado a fragmentarse, a perder peso como organización social y a una disminución constante de la tasa de sindicalización; esto a pesar de mantener una base estable de sindicatos existentes en el país en las décadas finales del siglo pasado.

Artículo publicado en: Revista de Ciencias Sociales. Nº 128-129. 2011


Texto completo en: http://revistacienciassociales.ucr.ac.cr/wp-content/revistas/128-129/09-DIAZ.pdf

martes 20 de julio de 2010

Génesis de las reglas electorales en Costa Rica: Desde la Colonia hasta 1838

El presente artículo busca describir y analizar los principales cambios en las reglas electorales ocurridos en Costa Rica desde el tiempo de la Colonia y hasta 1838, con el propósito de entender cómo éstos influyeron en la formación del sistema político y en la estabilidad de los regímenes de gobierno de esta nación.

Se espera abordar este análisis desde una perspectiva crítica, que permita observar los juegos de poder detrás del desarrollo del sistema electoral costarricense, y si bien no niega los aportes de dichas reglas y legislación en el posterior desarrollo de un sistema democrático en el país, tampoco asume este como un proceso teleológico natural, sino como una lucha constante entre drferentes grupos por el desarrollo de mecanismos institucionales que regulen y legitimen las luchas por el poder político.

Puede consultarse el artículo completo en: http://www.tse.go.cr/revista/art/10/diaz_gonzalez.pdf

Díaz González, José A. (2010). “Génesis de las reglas electorales en Costa Rica: De la Colonia a 1838”. [PDF] Revista de Derecho Electoral Nº 10 Tribunal Supremo de Elecciones. San José, Costa Rica.

lunes 5 de julio de 2010

Un diseño ecológico para la democracia

Leonardo Boff

ALAI AMLATINA, 02/07/2010.- La democracia es seguramente el más alto ideal que históricamente ha elaborado la convivencia social. El principio que subyace a la democracia es: «lo que interesa a todos debe poder ser pensado y decidido por todos».

Tiene muchas formas: la directa, como es vivida en Suiza, donde toda la población participa en las decisiones vía plebiscito.

La representativa, en la cual las sociedades más complejas eligen delegados que, en nombre de todos, discuten y toman decisiones. El gran problema actual es que la democracia representativa se muestra incapaz de reunir a las fuerzas vivas de una sociedad compleja, con sus movimientos sociales. En sociedades de gran desigualdad social, como Brasil, la democracia representativa asume características de irrealidad, cuando no de farsa. Cada cuatro o cinco años, los ciudadanos tienen la posibilidad de escoger a su «dictador» que, una vez elegido, se dedica más a hacer una política palaciega que a establecer una relación orgánica con las fuerzas sociales.

La democracia participativa que significa un avance respecto a la representativa. Fuerzas organizadas, como los grandes sindicatos, los movimientos sociales por la tierra, la vivienda, salud, educación, derechos humanos, ambientalistas y otros han crecido de tal manera que se constituyen como base de la democracia participativa: El Estado se obliga a oír y a discutir con tales fuerzas las decisiones a tomar. Se está se imponiendo por todas partes especialmente en América Latina.

Está también la democracia comunitaria que es característica de los pueblos originarios de América Latina, poco conocida y reconocida por los analistas. Nace de la estructura comunitaria de las culturas originarias de norte a sur de Abya Yala (nombre indígena para América Latina). Ella busca realizar el « vivir bien» que no es nuestro «vivir mejor» que implica que muchos vivan peor. El «vivir bien» es la búsqueda permanente del equilibrio mediante la participación de todos, equilibrio entre hombre y mujer, entre ser humano y naturaleza, equilibrio entre la producción y el consumo en la perspectiva de una economía de lo suficiente y de lo decente y no de la acumulación.

El «vivir bien» implica una superación del antropocentrismo: no es sólo la armonía con los humanos, sino con las energías de la Tierra, del Sol, de las montañas, de las aguas, de las selvas y con Dios. Se trata de una democracia sociocósmica, donde todos los elementos se consideran portadores de vida y por eso incluidos en la comunidad, respetando sus derechos.

Por último, estamos caminando hacia una superdemocracia planetaria. Algunos analistas como Jacques Attali (Breve historia del futuro, 2008) imaginan que será la alternativa salvadora ante un superconflicto que podría, dejado a su libre curso, destruir la humanidad. Esta superdemocracia parte de una conciencia colectiva que se da cuenta de la unicidad de la familia humana y de que el planeta Tierra, pequeño, con recursos escasos, superpoblado y amenazado por el cambio climático, obligará a los pueblos a establecer estrategias políticas globales para garantizar la vida de todos y las condiciones ecológicas de la Tierra.

Esta superdemocracia planetaria no anula las distintas tradiciones democráticas, sino que las hace complementarias. Esto se consigue mejor mediante elbiorregionalismo. Se trata de un nuevo diseño ecológico, es decir, de otra forma de organizar la relación con la naturaleza a partir de los ecosistemas regionales. Al contrario de la globalización uniformadora, valora las diferencias y respeta las singularidades de cada región, con su cultura local, haciendo más fácil el respeto a los ciclos de la naturaleza y la armonía con la Madre Tierra. Tenemos que rezar para que este tipo de democracia triunfe; si no lo hace, no sabemos en absoluto hacia donde seremos llevados.

- Leonardo Boff es teólogo y filósofo, autor del libro "Ecologia, Mundialização e Espiritualidade", Record 2008.
Fuente: http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=387

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

domingo 13 de junio de 2010

El Monumento al Héroe: La estatua a Juan Santamaría como pieza en la construcción del imaginario liberal

Juan Santamaría es el héroe nacional más representativo de Costa Rica, su acción de quemar el Mesón en la batalla de Rivas a costa de su propia vida, es el acto de valor por excelencia en el imaginario costarricense. Dicho accionar provocó su inmortalización en bronce y su consagración en el panteón de héroes nacional.

Por lo cual, este artículo pretende esbozar el proceso de construcción de la figura heroica de dicho personaje, los motivos para ello y el significado que se le ha querido dar a la misma en el proceso de construcción del imaginario impulsado por los liberales costarricenses a finales del siglo XIX; por medio del análisis iconográfico del monumento a Juan Santamaría ubicado en la plaza del mismo nombre ubicada en la ciudad de Alajuela y, de los discursos que fueron realizados durante su inauguración en 1891.

Bajar artículo aquí: http://www.uaca.ac.cr/actas/2010/Acta46/acta46.pdf

Díaz González, José A. (2010). “El monumento al Héroe: La estatua a Juan Santamaría como pieza en la construcción del imaginario liberal”. [227-240] Acta Académica Nº 46, Universidad Autónoma de Centroamérica. San José, Costa Rica.

viernes 19 de febrero de 2010

Ridiculez Legislativa

La nueva Reforma a la Ley de Tránsito esta de nuevo en discusión en la Asamblea Legislativa, y parece ser que está pronta su aprobación. En un principio agradecí mucho que los diputados hicieran un acto de conciencia y se propusieran arreglar una ley llena de errores y disparates que ellos mismo habían creado. Debo reconocer que la primera Reforma a la Ley de Transito contenía algunos puntos valiosos e importantes, si bien muchas de las multas por infracciones eran por montos desorbitantes, fueron disuasorios eficaces para que muchos conductores se abstuvieran de realizar comportamientos temerarios al volante.

Así, tuve la esperanza de que los señores y señoras diputados hubieran reflexionado sobre la realidad social, económica y vial del país, y después de la presión recibida para aprobar la primera Reforma a la Ley de Tránsito, ahora estarían calmados y buscando una legislación de calidad y equilibrada. Pero desgraciadamente, parece que me equivoque.

Ahí esta el caso de la diputada Andrea Morales, que por inexplicables razones salio en defensa de los conductores que les gusta tomar bebidas alcohólicas y luego conducir; para mí, esa irresponsabilidad no debería siquiera ser tolerada, el que toma no debe manejar. Por dicha en este caso la propuesta de dicha legisladora no fructificó.

Sin embargo, una de los inconvenientes de la primera Reforma a la Ley de Tránsito es la realización de un examen psicológico para obtener y renovar la licencia de conducir. Yo creo firmemente en la psicología, pero esto de estar obligando a las personas a estar sometiéndose a un examen psicológico para obtener la licencia es, con todo respeto, un disparate. Dudo mucho que los exámenes que se lleguen a aplicar sirvan para determinar las capacidades mentales de los conductores, y solo serán una excusa para que muchos profesionales en psicología extiendan la mano y cobren a las personas que requieran su licencia de conducir un mínimo de ¢20.000 por darle un certificado de que se encuentran mentalmente aptos para conducir un vehículo.

Y con todo los nuevos requisitos y pruebas, obtener la licencia de conducir por primera vez costará ¢85.500, montó que el próximo año subirá a ¢92.500, en otras palabras, quién no tenga dinero no podrá sacar su licencia de conducir. Con la actual brecha social en Costa Rica, con los problemas económicos que atravesamos, con las dificultades que tienen actualmente miles de personas para subsistir, los señores y señoras diputados pretenden que los ciudadanos dispongan de casi ¢100 mil colones para poder tratar de obtener su licencia de conducir ¿A alguien más le parece ridículo?

Ciertamente la licencia de conducir no es un derecho, si no más bien un privilegio, pero conducir es parte importante del trabajo de muchos costarricenses que debido a su condición económica no podrán hacer frente a semejante gasto ¿Qué pasará con los pequeños agricultores nacionales?¿Cómo transportarán sus productos desde sus fincas hasta el mercado? Si tiene ya condiciones difíciles, como será ahora que aparte de tener que hacer un enorme esfuerzo para comprarse un camioncito, deban que sacar todo ese dinero por su licencia de conducir ¿Y las miles de personas que necesitan trabajar como representantes de ventas o en camiones repartidores? Hay cientos de miles de personas en este país que requieren la licencia de conducir como una herramienta más para ganarse su sustento, y los estimables legisladores parecen que cierran los ojos ante esa realidad y se apresuran a pasar una ley que en lugar de beneficiar a la sociedad costarricense parece que le traerá nuevos problemas.

Esta Reforma a la Ley de Tránsito me recuerda la “sapiente” solución que se les ocurrió a algunos funcionarios del MOPT cuando la recién inaugurada “autopista” a Caldera colapso por exceso de tránsito. Estos funcionarios pretendían aumentar el costo de los ya de por sí costosos peajes para así disuadir a la gente de pasar por la carretera nueva. De esta manera, solo aquellos que tengan la capacidad de pagar puedan utilizar una ruta nacional, y el resto de los mortales, deban utilizar las rutas viejas y más largas.

Así los diputados y diputadas parecen que desean solucionar los problemas de congestionamiento vial, de falta de infraestructura y demás, evitando que todas las personas que no puedan desembolsar más de ¢80 mil colones obtengan su licencia de conducir, de esta manera manejar se vuelva casi un lujo que solo las personas económicamente solventes podrán realizar. Tal vez nuestros legisladores consideran que solo las personas que tienen dinero son aptas para conducir un vehículo.