viernes 18 de diciembre de 2009

Indefensión moral

Allan Abarca
Profesor, UCR

Los procedimientos para elegir jerarcas en instituciones de control político están viciados

La elección de los jerarcas de instituciones de control político en Costa Rica nada tiene que envidiar a los concursos de belleza: cuando no se sabe de antemano quién ganará, al menos queda patente que la capacidad es lo de menos.

Denuncias y voces de alarma de periodistas y formadores de opinión en torno a la elección del jerarca de la Defensoría de los Habitantes no lograron evitar la indefensión moral galopante que invade el país.

Una máxima de los juegos estratégicos, del diseño institucional, es que los procedimientos definen de antemano al ganador; esto es, eso que se denomina reglas para darle autenticidad y eficacia a un nombramiento, en realidad deviene en la legitimación de una decisión anticipada.

Las reglas y el evaluador. La ejecución de un mecanismo de preselección que se lleva a cabo en una comisión legislativa, es para potenciar en el plenario una decisión de mayor certeza, claridad y honestidad.

No obstante, esto sería cierto si se cumpliera con una predefinición de parámetros pertinentes para evaluar el nivel profesional y personal de cada candidatura, y que el proceso selectivo se ejecutara en forma sensata, equilibrada y ética. Pero el absurdo decisional llegó a límites insospechados de doble irresponsabilidad política: un proceso de calificación pletórico de vacilaciones y, de por sí, un plenario que había decidido sentencia en forma anticipada.

Las circunstancias y personas cambian, pero algunos matices se mantienen. En el 2005 hay 17 personas postuladas; a partir de la revisión de atestados los primeros 9 pasan a la segunda etapa; esto es, a la entrevista (la decisión de corte fue arbitraria y sin mayor razonamiento). En la etapa de preguntas las hay de dos tipos, por un lado las técnicas (competencias de un defensor de los Habitantes) y las que combinan matices político-ideológicos.

Daniel Camacho, el mejor calificado en la primera fase, luego desciende en la lista de clasificación final como producto de la entrevista. Considerando la desviación estándar, resulta que es el candidato con mayor variabilidad en la puntuación (5,99 puntos). Lo anterior prueba que el perfil ideológico de Camacho no es el preferido para algunos legisladores, de cara a los finalmente recomendados al Plenario.

En el año 2009 a Gutiérrez Saxe le ocurre algo similar, incluso un diputado califica su comparecencia con un cero. En ambos casos se da la máxima de las indefensiones en una evaluación: no se le dice el porqué de la nota al evaluado.

Ya un diputado lo había razonado con meridiana claridad en el año 2005 (acta sesión plenaria N.° 047): “Esa Comisión y en el futuro del trabajo de esa Comisión, ustedes pueden votar como quieran, pero el pelo no se le toma a nadie, ustedes conocen porque se le puso una calificación u otra a alguien…” (sic).

Pero la ruborización política raya en lo inaudito. Para la elección del 2009 ya se ha insistido sobre el sorpresivo acuerdo que el puntaje por un bachillerato universitario equivale al de un doctorado (2 puntos); adicionen lo siguiente, en la comisión hay quienes discuten que a la hora de calificar la calidad de las “publicaciones” de los candidatos, se otorgará puntaje no por el medio en que se hace si no por el fondo, dicho de otra forma, por ejemplo otorgar igual puntaje ya sea por escribir un artículo en la Political Science Review -con los controles propios de un comité editorial de excelsa pulcritud- o en una revista de modas (acta 7 de la Comisión).

Con esos razonamientos, ¿qué esperar de los evaluadores y su evaluación? Y si de continuar con incoherencias, ¿cómo explicarle a un extranjero que en la calificación del año 2005 el propio Defensor de los Habitantes, que optaba por la reelección no se clasifica entre los 5 primeros?

Nuevas reglas. Es imprescindible el diseño de reglas que en forma anticipada genere la confianza acerca de la pertinencia, la rectitud y la idoneidad en el modelo decisional respectivo.

Ya se ha comentado de la urgencia de cambiar el formato de elección. Particularmente, es preciso que las universidades públicas, los grupos de derechos humanos, las asociaciones de desarrollo y todo aquel grupo que protege algún derecho en el país, participe en el entorno decisional con más anticipación e hidalguía.

Por lo pronto, habrá que vigilar que la Defensoría siga cumpliendo sus propósitos. Quienes hemos recurrido a esta instancia por diversos motivos, reconocemos a un grupo selecto de funcionarios, que con entusiasmo, vocación y profesionalismo intentan mejorar la cosa pública y la formación de ciudadanos más exigentes en el rendimiento de las instituciones públicas.

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

domingo 29 de noviembre de 2009

Obama, Bush y los golpes de Estado latinoamericanos

Immanuel Wallerstein / LA JORNADA

Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo.

Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadunidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush. Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.


Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil -a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.


Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadunidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.


Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadunidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.


Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganar sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.


Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como lo estamos viendo, esto no funciona exactamente de ese modo.


Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no son vistos como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.


Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como lo vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadunidenses.


Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante sus primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.


La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Irak y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadunidense.


Obama se enfrenta con una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que él movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.


Para Obama, al igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.


Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una real retirada de Irak, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

lunes 23 de noviembre de 2009

¿Será cierto que Costa Rica elige?

Leonor Isabel Antillón Sargent


La inversión en política, es un gran negocio.


Según Noam Chomsky, citando a Ferguson, "las elecciones son la ocasión para que los grupos inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia, comprando las elecciones". Mientras tanto los ciudadanos, concientes de esto, nos dividimos en luchas partidistas. De ahí la otra gran inversión: divide y vencerás.


Sin embargo, en esta campaña electoral, la mayoría de los opositores al engendro del PLN, estamos amalgamados por esta cruzada contra el saqueo del país.


Pero el panorama no es sencillo. Hace unos días me contó mi amigo R. que a pesar de tener más de 30 años como delegado ad honorem del TSE, se vió obligado, junto a 69 delegados más, a renunciar. Todos lo hicieron en una carta dirigida al TSE y con la petición expresa de que se publicara con las razones de esa masiva denuncia.


Sin embargo ningún medio tradicional de prensa, dio espacio a tan grave suceso, grave no sólo por la pérdida de un grupo bien formado e imparcial, conocedor de su gran responsabilidad, sino porque, con las tendencias complacientes que el TSE ha demostrado tener hacia el grupo en el poder, sumado al hecho de que ahora esos delegados serán pagados y sacados sabrá Dios de dónde, el futuro electoral de Costa Rica pinta negros nubarrones. Vientos de fraude se aproximan, y si seguimos difusos y sin defensas ciudadanas, estaremos a merced de los mercaderes de votos, con el consiguiente manipuleo de un sufragio que de por sí es frágil, ya que se vota con lapicero y puede que sin garantía de pureza electoral.


No me extraña entonces que las sonadas encuestas que colocan a Laura como diosa del Olimpo inalcanzable, e inabordable, sean sólo parte del plan urdido para justificar el resultado electoral deseado, necesitado y planeado por el PLN, para seguir con el saqueo del país.


El próximo jueves a las 7 p.m. aparecerá en el Canal 13 un programa del TSE, auspiciado por organismos diversos, donde saldré en un debate con miembros de otros partidos. Casi todos participamos de los mismos conceptos, y todos denunciamos los yerros del gobierno y asomamos soluciones. Como información al votante, el espacio tiene su mérito, pero no como programa de debate porque se da en grupos de partidos, y el mayor causante de la realidad desgobernante, el PLN al no debatir con todos, no da oportunidad de lograr un verdadero y rico enfrentamiento. El punto aquí es poder elegir a los que actuamos con conciencia ciudadana, sin perseguir intereses personales y eso no lo puede conocer a fondo el elector. Sabe que las promesas se las lleva el viento y que es iluso creer en todo lo que los candidatos ofrecen. La realidad es que los electores no están bien informados, la campaña se limita a exhibir a los candidatos que tienen más dinero, como personajes ideales, y en constante presencia, prometiendo lo que luego no cumplirán, como los mil genios de Arias. A Laura, la presentan con una imagen, que en realidad no tiene, y siempre lejana, como si fuera clase aparte.


Eso es lo que buscan los inversionistas políticos, que no tienen partido ni patria: el negocio del engaño, ellos inyectan capital a quien mejor les responda y fabriquen, y así aseguran su inversión, y los frutos del dominio futuro. De ahí los recursos del PLN.


El PLN es un grupo clientelar de inversionistas, que funciona como una maquinaria de hacer dinero, los engaños son parte de ese proyecto, porque reditúan bien, con publicidad profusa y porque, con la depredación que han hecho del país, pueden ahora contar con más capital para invertir, el Estado como negocio, es una mina.


A esto se une la participación en campaña del desgobierno y la actitud sordomuda y ciega del Tribunal Supremo de Elecciones, que le permite todo.


Desconozco la fuente del poder económico que maneja el ML de Guevara y el PUSC de Fishman, porque es obvio que cuentan también con mucho capital. En el caso del PUSC, tan moralmente alicaído, sus fuentes podrían venir del mismo pozo inmoral. En el del ML, ¿Será cierto el rumor que proviene de los casinos? Sería bueno saberlo.


El gravísimo efecto de todo esto, es que la gente poco informada, llegará indefensa a una elección que no parece ofrecer seguridad ni pureza electoral.


Por eso es de obligación forzosa que todos los partidos patrióticos, nos unamos para llevar una fuerte presencia ciudadana vigilante del proceso electoral.


Al menos unámonos en esta imprescindible fiscalización. Y denunciemos la ingerencia ilegal del grupo desgobernante en la campaña política.


*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

martes 10 de noviembre de 2009

Ni Adam Smith ni John Stuart Mill comieron cuento

Noam Chomsky (*)

Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester. Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa.

En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama intelectuales y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro. Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los principales arquitectos de políticas públicas en Inglaterra eran los comerciantes y los fabricantes, quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por gravoso que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren la salvaje injusticia de los europeos en otras partes.

Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros.

Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios.

Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería. La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.

Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los comerciantes y los fabricantes, sino las instituciones financieras y las corporaciones transnacionales.

Una refinada versión de la máxima de Smith es la teoría de la inversión en política, desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que los grupos inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.


*Lingüista y filósofo estadounidense, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) desde 1955, crítico del sistema político y económico mundial.

Reproducido únicamente con fines ilustrativos

martes 3 de noviembre de 2009

Una nueva igualdad después de la crisis

Eric Hobsbawm

El “Siglo breve”, o XX, fue un período marcado por un conflicto religioso entre ideologías laicas. Por razones más históricas que lógicas, fue dominado por la contraposición de dos modelos económicos –e incluso dos modelos excluyentes entre sí–: el “Socialismo”, identificados con economías centralmente planificadas de tipo soviético, y el “Capitalismo”, que cubría todo el resto.

Esa contraposición, aparentemente fundamental, entre un sistema que ambiciona sacar del medio del camino a las empresas privadas interesadas en las ganancias (el mercado, por ejemplo) y uno que pretendía liberar al mercado de toda restricción oficial o de otro tipo, nunca fue realista. Todas las economías modernas deben combinar público y privado de varios modos y en varios grados, y de hecho hacen eso. Ambas tentativas de vivir a la altura de esa lógica totalmente binaria, de esas definiciones de “capitalismo” y “socialismo”, fallaron. Las economías de tipo soviético y las organizaciones y gestiones estatales no sobrevivieron a los años ´80. El “fundamentalismo de mercado” anglo-norteamericano quebró en 2008, en el momento de su apogeo. El siglo XXI tendrá que reconsiderar, por lo tanto, sus propios problemas en términos mucho más realistas.

¿Cómo influyó todo eso sobre los países que en el pasado eran devotos del modelo “socialista”? Bajo el socialismo, se encontraron con la imposibilidad de reformar sus sistemas administrativos de planeamiento estatal, incluso cuando sus técnicos y sus economistas fueran plenamente conscientes de sus principales carencias. Los sistemas –no competitivos a nivel internacional– fueron capaces de sobrevivir hasta que quedaron completamente aislados del resto de la economía mundial.

Ese aislamiento, por lo tanto, no pudo ser mantenido en el tiempo, y cuando el socialismo fue abandonado –sea inmediatamente de la caída de los regímenes políticos como en Europa Oriental, sea por el propio régimen, como en China o en Vietnam– sin ningún preaviso, ellos se encontraron inmersos en aquello que para muchos parecía ser la única alternativa disponible: el capitalismo globalizado, en su forma entonces predominante de capitalismo de libre mercado.

Las consecuencias directas en Europa fueron catastróficas. Los países de la ex Unión Soviética todavía no han superado sus repercusiones. China, para su suerte, escogió un modelo capitalista diferente al del neoliberalismo anglo-norteamericano, prefiriendo el modelo mucho más dirigista de las “economías tigres” o de asalto de Asia oriental, pero abrió el camino para su “gigantesco salto hacia adelante” con muy poca preocupación y consideración por las implicaciones sociales y humanas.

Ese período está casi a nuestras espaldas, así como el del predominio global del liberalismo económico extremo de matriz anglonorteamericana, incluso cuando no sepamos cuales cambios implicará la crisis mundial en curso –la más grave desde los años 30- cuando los impresionantes acontecimientos de los últimos dos años consiguieran superarse. Una cosa, en efecto, es desde ya muy clara: está en curso una alternancia de enormes proporciones de las viejas economías del Atlántico Norte al Sur del planeta y principalmente al Asia oriental.

En estas circunstancias, los ex Estados soviéticos (incluyendo aquellos todavía gobernados por partidos comunistas) están teniendo que enfrentar problemas y perspectivas muy diferentes. Excluyendo de entrada las divergencias de alineamiento político, diré solamente que la mayor parte de ellos continúan relativamente frágiles. En Europa, algunos están asimilando el modelo social capitalista de Europa occidental, aunque tengan una renta media per cápita considerablemente inferior. En la Unión Europea , también es probable prever el surgimiento de una doble economía. Rusia, recuperada en cierta medida de la catástrofe de los años 90, está casi reducida a un país exportador, poderoso pero vulnerable, de productos primarios y de energías y fue hasta ahora incapaz de reconstruir una base económica mejor equilibrada.

Las reacciones contras los excesos de la era neoliberal llevaron a un retorno, parcial, a formas de capitalismo estatal acompañadas por una especie de regresión a algunos aspectos de la herencia soviética. Claramente, la simple “imitación de Occidente” dejó de ser una opción posible. Ese fenómeno todavía es más evidente en China, que desenvolvió con considerable éxito un capitalismo poscomunista propio, a tal punto que, en el futuro, puede también ocurrir que los historiadores puedan ver en ese país el verdadero salvador de la economía capitalista mundial en la crisis en la que nos encontramos actualmente. En síntesis, no es más posible creer en una única forma global de capitalismo o de poscapitalismo.

En todo caso, delinear la economía del mañana es tal vez la parte menos relevante de nuestras preocupaciones futuras. La diferencia crucial entre los sistemas económicos no reside en su estructura, sino más bien en sus prioridades sociales y morales, y éstas deberían ilustrar dos de sus aspectos de fundamental importancia a ese propósito.

Lo primero es que el fin del comunismo comportó la desaparición repentina de valores, hábitos y prácticas sociales que habían marcado la vida de generaciones enteras, no sólo en los regímenes comunistas en sentido estricto, sino también los del pasado pre comunista que, bajo esos regímenes, en buena parte se habían protegido. Debemos reconocer cuán profundos y graves fueron el shock y la desgracia en términos humanos que fueron padecidos como consecuencia de ese brusco e inesperado terremoto social. Inevitablemente, serán necesarias varias décadas antes de que las sociedades poscomunistas encuentren en la nueva era una estabilidad en su modus vivendi, y algunas consecuencias de esa desagregación social, de la corrupción, de la criminalidad institucionalizada podrían exigir todavía mucho más tiempo para ser derrotadas.

El segundo aspecto es que tanto la política occidental del neoliberalismo, como las políticas poscomunistas que ella inspiró, subordinaron propositivamente el bienestar y la justicia social a la tiranía del Producto Interior Bruto (PIB): el mayor crecimiento económico posible, deliberadamente inequitativo. Haciendo esto, ellos minaron –y en los ex países comunistas hasta destruyeron– los sistemas de asistencia social, de bienestar, los valores y las finalidades de los servicios públicos. Todo ello no constituye una premisa de la cual partir, sea para el “capitalismo europeo con rostro humano” de las décadas posteriores a 1945, sea para satisfactorios sistemas mixtos poscomunistas.

El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población. El crecimiento económico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regímenes que buscan esa finalidad. Importa únicamente cómo y con qué prioridades podremos combinar las potencialidades del sector público y del sector privado en nuestras economías mixtas. Esa es la prioridad política más importarte del siglo XXI.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Suárez

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2872

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

viernes 18 de septiembre de 2009

La Agonía de Costa Rica

Si algo nos ha enseñado los últimos 2500 años de historia humana es que la Democracia dista mucho de ser una forma de gobierno perfecta; no obstante, ese mismo tiempo nos ha enseñado que la democracia es la mejor forma de gobierno ideada por la humanidad hasta el momento, infinitamente superior a cualquier otra.


Ciertamente tiene problemas y defectos, tal vez los más notorios es que en muchos casos los sistemas que se dicen democráticos no tienen de Democracia más que el nombre, y en otros son apenas sistemas electorales para legitimar un Gobierno delegativo. Sin embargo, es innegable el hecho que el esfuerzo, sangre y fe de miles de mujeres y hombres han ido convirtiendo a la Democracia en el feroz adversario de la Tiranía y el Autoritarismo, donde una persona o un grupo de personas concentran peligrosamente el poder y lo utilizan para su propio provecho, en detrimento del resto de la sociedad.


Costa Rica se ha caracterizado por ser un país que busca vivir en Democracia, poco a poco a ido construyendo un sistema que tiende hacia la Democracia, si bien ha tenido tropiezos y retrocesos durante este camino, con mucho esfuerzo y perseverancia los costarricenses hemos seguido dicho ideal. Pero parece ser que el actual Presidente de la República, como es su costumbre, desea que que el país tome otro rumbo (para algo es el capitán) y pueda gobernar sin eso tan molesto que se llama Democracia.


Sus reveladoras declaraciones publicadas en el periódico “La República” del 1º de setiembre del 2009, son realmente alarmantes. Entre todas las barbaridades (porque no encuentro mejor término) que expresa a lo largo de dicha entrevista, tal vez la peor y la que encierra lo que parece ser su pensamiento es: “Yo creía que los males de la democracia se corregían con más democracia, ya no lo creo.”


Entonces ¿Con que se corrigen?¿Con Autoritarismo? Muy lamentablemente eso parece ser lo que desea Oscar Arias en Costa Rica, ya que a continuación expresa: “...se nos fue la mano [con la democracia] y esta dispersión de poder es lo que nos tiene como nos tiene..”. De esta manera Arias esta encuentra del principio básico de la Democracia, en la cual el Poder se encuentra distribuido en el pueblo, y este delega Autoridad a las distintas instancias de Gobierno, de forma tal que existan adecuados mecanismos de pesos y contrapesos, con el claro propósito de evitar la concentración de poder, lo cual es sumamente peligroso para cualquier sociedad.


Pero Oscar Arias parece que quiere tomar todo el esfuerzo y vidas invertidas para el desarrollo de la Democracia en Costa Rica y tirarlo todo a la basura. Sus declaraciones demuestren sus deseos de concentrar el poder para él y para el pequeño grupo que representa, Como costarricense siento demasiada vergüenza y coraje porque una persona así ocupe la silla presidencial.


Esta claro lo que Arias quiere en Costa Rica, ya no quiere gobernar mediante su “dictadura democrática”, sino que quiere desaparecer ese concepto que tanto le estorba: DEMOCRACIA; para poder imponer únicamente su voluntad (y la de su hermano); también sabemos como piensa hacerlo, poniendo a su ungida como una gobernante títere y convocando una Asamblea Constituyente que le permita crear un sistema autoritarista y personalista donde solo importe su voluntad.


Pero para rematar con broche de oro, durante las festividades del 15 de setiembre, el muy “ilustre” presidente, dijo que el problema de Costa Rica es que estaba amenazado por grupos “extremistas”... Si hacemos lectura de su discurso e ideología, Arias quiere, busca y desear implantar un gobierno autoritario donde su voluntad e intereses sean los únicos que importen, por lo tanto ¿Será que esos grupos “extremistas” que “amenazan”, según él, al país son los que buscan defender la Democracia en Costa Rica?


Creo que la imagen es clara, si una persona desea la democracias, es un extremista; si una persona pide rendición de cuentas a sus gobernantes, es un extremista; si una persona desea hacer una lectura crítica del accionar de los políticos, es un extremista; si una persona desea defender los principios de solidaridad e igualdad, es un extremista; toda aquella persona que no este de acuerdo con someterse a la voluntad autoritaria del presidente, es un extremista....


Definitivamente Arias nos conduce a un camino muy peligros, las pretensiones autoritaristas de los gobernantes siempre han traído dolor y miseria a los pueblos, ojala pase un milagro y entre en razón y deje de verse como un águila en las alturas y se de cuenta que no es más que un zopilote que merodea a una Costa Rica que agoniza debido a su propia mano...

domingo 23 de agosto de 2009

Prioridades gubernamentales

Gobernar es un acto difícil, exige elegir prioridades y toma decisiones sobre cuales asuntos y problemas son necesarios afrontar, porque sin importar las buenas intenciones y voluntad de un Gobierno, los recursos y el tiempo es limitado, y los asuntos por tratar son incontables.


Por lo tanto, al observar cuales son las prioridades de un Gobierno, y cuales son los asuntos que atiende preferentemente un Presidente, podemos darnos una idea del tipo de gobernantes que tenemos y el camino por el cual están llevando al país.


Hace algunos días, se inauguro el Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (CENIBiot), un paso importante en el desarrollo de la ciencia en el país. Durante el acto de inauguración de dicho centro, el presidente, Oscar Arias Sánchez, tenía programada una gira a la planta durante la inauguración, así como el encontrarse con diferentes expertos internacionales, si bien se puede observar esto como un acto protocolario, es parte de su responsabilidad como primer mandatario de la República. Sin embargo, desistió de realizar a dicha actividad y dejar plantado a los expertos, ya que prefirió atender a un medio local para comentar como le gustaba ver un concurso de baile de reguetón que produce el mismo canal.


Esto parece ser algo burdo, y algunos pensarán que es ridículo incluso que lo mencione, pero me parece un ejemplo perfecto de como el gobierno de los hermanos Arias han decido descuidar lo que es importante para Costa Rica, y se han dedicado a aquello es es importante para ellos. Así tenemos el patético caso de la platina del puente sobre el río Virilla, la cual ha dado la vuelta al mundo y provocado un dolor de cabeza y gran molestia a todas las personas que diariamente deben utilizar esa ruta.


Esta administración se ha dedicado a dar en concesión cuanta obra pública se pueda, carreteras, aeropuertos, puertos, etc; y ha descuidado lo que es verdaderamente importante, proporcionar una infraestructura vial de calidad y darle mantenimiento, se han preocupado más en los negocios que puedan hacer con el MOPT, que este realice sus funciones, al punto de llegar al punto que no puedan realizar una simple reparación... ¡La inutilidad absoluta!


De la misma manera, Oscar Arias ha decidido vetar una ley con el objetivo de echar a un grupo de artesanos que han estado por más de 15 años, con permiso de la Municipalidad, en una pequeña calle josefina. Prefiere evitar que esas personas sigan ganándose la vida honestamente y truncar los planes de desarrollar un moderno mercado de artesanías en ese sitio. La razón detrás de su actuación, es que SU Fundación se encuentra ubicada al lado de los artesanos, y planea construir un museo al lado (supongo que para conmemorar SU grandeza), y estos humildes costarricenses le incomodan porque le restarían “glamour” al mismo.


Todos estas acciones, podrían ser insignificante para muchos, pero la verdad sin muy reveladoras, son el claro reflejo de lo que ha sido el Gobierno de los Arias, y de lo que nos espera si su elegida llega al poder, un Gobierno preocupado únicamente por sus propios intereses y que descuida completamente su responsabilidad con el país. No es solamente el afán de criticar lo que nos estorba lo que me mueve escribir esta columna, sino el deseo de exponer que todas estas acciones, por “pequeñas” que parezcan están conectadas y nos deben hacer reflexionar sobre el rumbo que los Arias han hecho tomar a Costa Rica, un rumbo en donde solo un pequeño grupo elegido por ellos se beneficia, mientras que el resto de la población costarricense es olvidada y sus necesidades ingnoradas.

viernes 21 de agosto de 2009

El Memorando

Dra. Sonia Marta Mora

Treinta y dos congresistas de pie. Diecinueve sentados, en contra. Mediante una moción del jefe de la bancada del PLN, los diputados de gobierno, cinco del PUSC, tres del Movimiento Libertario y tres independientes votaron a favor de archivar la denuncia contra el diputado Fernando Sánchez por ser coautor del memorando a favor del TLC. Este documento, dirigido a don Oscar y don Rodrigo Arias, “puntualiza –según dicen los autores- algunas acciones que estimamos convenientes para activar cuanto antes la campaña en favor del TLC”. Con esta acción culmina, sin el establecimiento de responsabilidades, una larga cadena de denuncias y noticias sobre un hecho político que marca dolorosamente la historia reciente de nuestro país.


El acta de esta sesión de la Asamblea Legislativa es elocuente. El diputado Mario Quirós señala que la moción los toma por sorpresa y llama a la prudencia. Insiste en que, antes que adelantar resultados, corresponde a los diputados estudiar cuidadosamente el procediendo que corresponde. La diputada Leda Zamora, de Acción Ciudadana, recalca la ligereza con que se quiere analizar el tema e indica que hasta en ese momento están conociendo la resolución del Tribunal Supremo de Elecciones. En fin, los diputados que se oponen al trámite apresurado de un expediente complejo y delicado, evidencian el interés de algunos de que se archive y se guarde silencio, y advierten que este trámite haría un grave daño a los valores democráticos y a la imagen del Congreso de la República. Pero nada de esto cuenta: la moción es rápidamente sometida a votación y aprobada.



¿Qué valores e intereses privaron en la definición de esta estrategia? Sin duda no fueron los de la defensa de la ética en la función pública, seriamente lastimada por las acciones que, en forma descarnada, propuso en su momento el memorando y que se materializaron en actos de manipulación y presión laboral, fundamentalmente dirigidos hacia la gente más humilde. Recordemos cómo el memorando, al diseñar las líneas de una campaña de miedo, señala: “Es posible que este tipo de campaña pueda incomodar a alguna gente, pero es casi seguro de que puede tener un impacto considerable entre la gente más sencilla”… Tampoco importaron los principios democráticos, pisoteados por un documento que pregona el uso de la manipulación y la desinformación ciudadanas, la presión despiadada sobre funcionarios públicos y trabajadores, y el diseño de maniobras propagandísticas encubiertas con el manto de actividades oficiales. La responsabilidad por el diseño de acciones que, en su momento, el propio T.S.E. consideró inaceptable en su sola formulación, “máxime proviniendo de altas autoridades gubernamentales”, termina hoy, después del correr de expedientes de una a otra instancia, sin establecerse. El diputado Sánchez –lo entendemos- se declara muy tranquilo.



Ha perdido la democracia. Ha perdido la ciudadanía. Pero está clara la responsabilidad de quienes siguen deteriorando la credibilidad en nuestras instituciones, daño irreparable para Costa Rica.

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

miércoles 19 de agosto de 2009

UNA DOCENA DE MENTIRAS SOBRE LAS BAULAS, EL PARQUE NACIONAL Y EL TURISMO …Y UNA VERDAD INCOMODA

*Comunicado de prensa de la organización Bosques Nuestros

MENTIRA 1: “LOS PRECIOS DE LOS TERRENOS SON IMPOSIBLES DE PAGAR”

Falso. Son precios ficticios. Se han inflado especulativamente para favorecer negocios particulares y para justificar la “imposibilidad” del Estado de pagar sumas del orden de cientos de dólares por metro cuadrado. Si la ley de creación del Parque Baulas que data de 1995 obligaba a expropiar cuando los precios de la tierra eran razonables (menos de un dólar por metro cuadrado, según avalúos oficiales), ¿por qué razones “poderosas” desde 1995 a la fecha, gobierno tras gobierno, los políticos de turno han evitado las expropiaciones? ¿Será que estaban dando tiempo a que los precios se inflaran más y más, para que sus amigos y ellos mismos pudieran especular y enriquecerse a costillas del patrimonio natural de las y los costarricenses?

Además, por tratarse de terrenos de vulnerabilidad hídrica extrema, queda descartada toda posibilidad de construir y por ende, su valor comercial se reduce a casi cero.

Por eso indigna ver a empresarios y políticos, y a uno que otro académico y ambientalista, rasgarse las vestiduras y vociferar que con los miles de millones de colones que se requieren para expropiar en Baulas (según ellos…), se podrían construir cientos de escuelas, hospitales, carreteras y puentes.

Pero el colmo de los colmos es oír a Jorge Rodríguez (“ministro del Ambiente”) decir que cada costarricense tendría que aportar cien dólares (59 mil colones) para poder pagar el Parque Baulas. No, don Jorge, no se confunda; usted es ministro para defender los intereses del pueblo costarricense, y no los de los especuladores y mercaderes de tierras. ¿O ya se le olvidó?

MENTIRA 2: “HAY AGUA SUFICIENTE PARA ABASTECER LA DEMANDA”

La pura verdad es que no hay agua para tanta gente. El Servicio Nacional de Riegos y Avenamientos (SENARA) ha declarado que el Parque Baulas y la zona de amortiguamiento se encuentran sobre un acuífero superficial y de vulnerabilidad extrema (Oficio Senara DIGH-038-2009). Aunque trajeran el agua del Polo Sur, las condiciones del acuífero no permiten vulnerar los suelos ni la cobertura vegetal. El acuífero por si mismo le confiere al sitio vocación de protección absoluta, con o sin tortugas baulas.

MENTIRA 3: “LAS CONSTRUCCIONES BIEN REGULADAS NO DAÑAN EL AMBIENTE”

Falso. Para sostener este argumento los defensores de la construcción de casas, hoteles y condominios dentro del Parque, no han presentado un solo argumento científico que justifique su posición, frente a decenas de criterios de connotados científicos nacionales e internacionales que señalan que permitir la construcción dentro del Parque sería devastador.

Los ecosistemas del Parque Baulas son complejos y frágiles. Incluyen playas, manglares, bosques secos tropicales. Los sitios de anidación presentan una gran diversidad de elementos ecológicos que van desde la composición física y química de la arena, hasta la infiltración de la lluvia, el número de horas de sol, las condiciones de sombra, la circulación del viento, etc. Las edificaciones, jardines, piscinas, tanques sépticos, plantas de tratamiento, aceras, calles, el tránsito de vehículos, alteran estos ecosistemas y afectan negativamente al acuífero y a las tortugas baulas, por más baja que sea la densidad. Por otro lado, se le ha hecho demasiado ruido al tema de las luces. Podría no haber luces del todo en las casas y el problema aún persistiría. No nos dejemos deslumbrar por un solo elemento. Los requerimientos ecológicos son mucho más complejos y requieren un análisis integral y planificación para tiempo indefinido.

MENTIRA 4: “EL ‘DESARROLLO’ AYUDA A PROTEGER LAS BAULAS”

Algunos desarrolladores han llegado al desparpajo de asegurar que ellos tienen más capacidad que el propio Estado costarricense para proteger a las tortugas baulas. Lamentablemente, esta es una mentira a medias: seguirá siendo media verdad mientras el Estado costarricense siga debilitado, secuestrado, maniatado y amordazado, por amigos y serviles de los desarrolladores. Pero el problema no es el Estado, como tampoco la solución es el “desarrollo”. El problema es que el gobierno está al servicio de intereses particulares de personas inescrupulosas como estas, capaces de inventar toda clase de disparates con tal de llevar a cabo sus negocios, a costillas del pueblo costarricense y de la Madre Naturaleza.

MENTIRA 5: “LOS VECINOS DE PLAYA GRANDE…”

En Playa Grande (la principal área de anidación en todo el Pacífico americano), no existe una verdadera comunidad de vecinos. La gran mayoría de propietarios de casas no viven en Playa Grande, y menos aún los propietarios de terrenos. Muchos ni siquiera residen en Guanacaste. Para muestra, un botón: el proyecto Playa Grande Estates de Century 21 consiste en más de 300 lotes “FOR SALE”, algunos ya construidos y “SOLD”, según los rótulos. Algunos de estos desarrolladores han constituido una supuesta “asociación de vecinos” para imponerse por encima de los derechos de todos los y las costarricenses, y por encima del derecho a la vida de una especie en vías de extinción como la milenaria tortuga baula. Algunos apellidos de “vecinos” del Parque son: Fostroy, Harragan, Unglaube, Salah, Marshall, Facio, Masís, Sáenz. Los habitantes guanacastecos fueron saliendo uno a uno después que sus tierras fueron escrituradas gracias a una ley que hoy se conoce como la “Ley Oduber”. Con notarios amigos de los hoy “vecinos” empezó hace cuarenta años la apropiación de tierras que hoy pretenden cobrar a precios de Nueva York.

MENTIRA 6: “LAS AMENAZAS DE LAS BAULAS ESTAN SOLO EN EL MAR”

Esta es otra mentira a medias. Es cierto que en el mar hay amenazas tremendas para las baulas que deben combatirse; pero dirigen toda la atención al mar para distraer, a modo de cortina de humo, para restarle importancia a la fragilidad de los sitios de anidación o lo que nosotros llamamos “la sala de maternidad” de las baulas. Todos los seres vivientes nacen, se reproducen y mueren. Pues da la casualidad que las tortugas baulas del Pacífico americano han escogido precisamente lo que hoy es el Parque Baulas como escenario de dos momentos críticos de su vida: nacer y reproducirse (desovar). Pero el gobierno y los “desarrolladores” ahora también pretenden que sea para morir… y para siempre. Ansiosos de poder realizar a sus anchas sus jugosos negocios de sol y playa.

MENTIRA 7: “EL PARQUE BAULAS ES EXCLUSIVAMENTE MARINO”

Falso. Los enemigos del Parque Baulas insisten en interpretar una frase ambigua de la ley que habla de “aguas adentro” como si esa fuera una prueba incuestionable de que el Parque Marino Las Baulas es solo en el mar. Esto ya ha sido desmentido por la Procuraduría y resuelto en definitiva por la Sala Constitucional (Res: 2008-008713 a las nueve horas y seis minutos del veintitrés de mayo de dos mil ocho). En BOSQUES NUESTROS también hemos podido comprobar mediante la interpretación técnica de las coordenadas indicadas en la propia ley, que las playas y otras porciones de tierra forman parte del Parque desde su creación. Pero no hace falta enredarse en tantas elucubraciones, basta con aplicar el sentido común y preguntarse: ¿Qué sentido tiene crear un Parque para las baulas sin incluir los ecosistemas que cobijan a las playas donde ellas llegan a desovar?

MENTIRA 8: “EL FIN DE LAS BAULAS EMPEZÓ CON LA CREACION DEL PARQUE”

Que esto lo diga un desarrollador ya es grave, pero que lo diga el propio “ministro del Ambiente”… ¡La Santísima! No debe extrañarnos que el “ministro” Jorge Rodríguez haya tenido que renunciar al Centro Científico Tropical en 2008, para evitar ser llevado a la comisión de ética de dicha organización, por esa mala costumbre de firmar decretos “de conveniencia nacional” y abrirle las puertas a actividades que destruyen los bosques y ecosistemas naturales de Costa Rica.

La verdad es que las tortugas baulas que estaban recién naciendo cuando se creó el Parque (hace 14 años), apenas están entrando en edad reproductiva y vendrán a desovar al Parque durante los próximos años. Recién entonces se podrán contabilizar para establecer el estado de la población. Por eso las afirmaciones del “ministro” no solo son temerarias e irresponsables, sino que además carecen de fundamento técnico. De lo que sí estamos seguros es de que el “ministro” está al servicio de intereses particulares y no de Costa Rica.

MENTIRA 9: “LAS BAULAS ESTAN CONDENADAS A EXTINGUIRSE”

Quizás el argumento más cruel e indiferente de los “desarrolladores” es que hagamos lo que hagamos, las baulas están condenadas a la extinción. Y lo dicen poniendo cara de dolor profundo (como si la tortuga condenada fuera su propia abuelita) y poniéndose la mano en el pecho. Nosotros decimos que mientras exista una sola tortuga Baula en el planeta, la esperanza se mantendrá viva y vale la pena seguir luchando por su supervivencia.

Hay un detalle interesante: en el artículo 2 del proyecto de ley de reducción del parque, el refugio se establece por solo diez años. ¿Y después, qué? ¿Todo privado? Diez años es aparentemente el tiempo que los desarrolladores estiman que tardarían en extinguirse las tortugas baulas si el desarrollo es permitido. Transcurridos los diez años de la sentencia, ellos por fin quedarían “en paz” y con “cero restricciones” para realizar sus jugosos negocios.

Por otro lado, los mismos “desarrolladores” se contradicen cuando afirman que el “desarrollo” tiene más capacidad para salvar las baulas que el propio Estado costarricense.

MENTIRA 10: “LAS BAULAS SE SALVARAN EN EL CARIBE”

Hace poco un grupo de asesores legislativos y una diputada del PAC grabaron a una “vecina” de Playa Grande (que vive en Escazú) diciendo que aquí las baulas se estaban reduciendo, mientras en el Caribe las poblaciones estaban aumentando, gracias a que no había gente como “esos ambientalistas de BOSQUES NUESTROS” obstruyendo la conservación. ¡Ahora resulta que luchar contra la destrucción del hábitat es obstruir la conservación! Otro ardid más para distraer y confundir, como si las poblaciones de tortugas baulas en el Caribe y en el Pacífico fueran la misma cosa y tuvieran los mismos problemas.

MENTIRA 11: “EL MODELO PARA SALVAR LAS TORTUGAS ESTA EN OSTIONAL”

Falso. Esta mentira del “ministro del Ambiente” no es más que otra cortina de humo inventada para distraer y confundir. En Ostional desovan tortugas loras, que son las más pequeñas de las ocho especies de tortugas marinas en el planeta, y llegan en arribadas de cientos y miles. En cambio las baulas son las tortugas más grandes de todas (incluso más grandes que las gigantescas tortugas Galápagos), llegan a desovar solas y están al borde de la extinción. Además, en Ostional hay una comunidad humana que vive ahí, estudia ahí, trabaja ahí. Se han organizado y conviven con las tortugas loras. Han desarrollado una forma propia de aprovechar las arribadas y extraen cantidades controladas de huevos sin afectar a la población, y son a su vez los principales guardianes de las tortugas. Su éxito ha sido tal que han adquirido fama mundial y la asociación de desarrollo obtiene importantes ingresos por medio de la actividad turística. Paradójicamente, el mismo “ministro” que los pone de ejemplo, tiene a la comunidad de Ostional amenazada con orden de desalojo para abrirle paso a los megaproyectos turísticos. Total, ¿en qué quedamos?

MENTIRA 12: “EL CERRO MORRO NO ES IMPORTANTE PARA EL PARQUE”

Falso. El Cerro Morro forma parte de los ecosistemas amenazados que protege el Parque Baulas y alberga cientos de hectáreas de bosque seco tropical, ecosistema que también está en vías de extinción. Solo queda el 2% del bosque seco tropical en el planeta. Sin embargo, con el nuevo proyecto de ley de reducción del Parque Baulas, el Morro se segrega del Parque y se deja a merced de propietarios privados para poder construir proyectos residenciales y turísticos. En octubre de 2008, BOSQUES NUESTROS denunció que ya habían empezado a eliminar los árboles más pequeños y los pulverizaban en el campo con trituradoras para borrar las evidencias de los daños (pueden ver los videos en youtube con las palabras clave: morro, baulas, costa rica).

Y DE FERIA, UNA VERDAD INCOMODA: EL CAMBIO CLIMATICO

Cuando Al Gore y su equipo publicaron “Una verdad incómoda” el mundo entero se conmocionó. Tanta fue la impresión que en 2007 el Premio Nobel de la Paz fue para Al Gore y el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático). Pero igual de contundentes fueron las críticas al galardón, pues estos abanderados de la lucha contra el cambio climático son también los principales culpables.

Merecido o no el Nobel, el hecho es que hoy el cambio climático es una verdad a voces y ocupa los primeros lugares en todas las agendas políticas del orbe, nacionales e internacionales. Y una de las afirmaciones más difundidas es que es casi inevitable que el nivel de los océanos tienda a subir a consecuencia del deshielo de los polos y glaciares.

Si esto llegara a ocurrir, prácticamente todas las tortugas marinas estarían en serios aprietos, no solo las baulas. Muchos de los actuales sitios de anidación desaparecerían y las playas tendrían que desplazarse tierra adentro para que las tortugas puedan seguir reproduciéndose. Esto requiere previsión, planificación y manejo, e implica despejar el camino de construcciones. Y ya que nosotros, los humanos, fuimos quienes provocamos este lío, deberíamos al menos hacer nuestro mejor esfuerzo para tratar de remediarlo.

Junto al dilema de las expropiaciones, el Parque Baulas enfrenta una enorme responsabilidad de cara a un complicado escenario de cambio climático. Ya la WWF publicó un informe técnico advirtiendo sobre la delicada situación en Baulas. Mas el gobierno de Costa Rica se hace de la vista gorda y le da la espalda a la realidad. Indiferentes, los políticos ticos de alto vuelo siguen recetándole al mundo Carbono Neutral y Paz con la Naturaleza, y legislando a favor de los millonarios negocios de unos cuantos. Mientras tanto nosotros con los ojos bien abiertos, vemos como van adornando con negocios de tierras y proyectos residenciales, la tumba de las tortugas baulas en Costa Rica.

¡PUEBLO DE COSTA RICA, NO PERMITAMOS QUE SE SALGAN CON LA SUYA!

¡DENUNCIEMOS Y PAREMOS YA LA REDUCCION DEL PARQUE BAULAS!

martes 4 de agosto de 2009

EL GOLPE DE ESTADO Y LA RESISTENCIA EMANCIPADORA DE LA CIUDADANÍA HONDUREÑA

Abrahan Rodas Osorto

Bajo la libertad positiva el ser humano orienta su voluntad hacia
objetivos y toma de decisiones, sin verse determinado por la voluntad de otros.
-Norberto Bobbio


La democracia se concibe como una instancia política que tiene como principios fundamentales la designación de los gobernantes por el pueblo, el respeto a la dignidad humana y de la libertad. Además, la democracia se sostiene en el principio de la soberanía popular y significa que todo el poder reside en el pueblo o la nación.

Por tanto, es consustancial al sistema democrático un conjunto de derechos y libertades del ser humano como: elegir y ser electo; la libre expresión; la libertad de locomoción, la equidad; el respeto; una cuota de poder y otros. Siguiendo a Bobbio, no existe la democracia sin la tutela de los derechos fundamentales de la libertad.

En muchos países de América Latina ha existido una democracia incipiente en donde los derechos de la ciudadanía han sido cercenados. Particularmente, Honduras tuvo casi treinta años de democracia que no avanzó en ninguna dirección, que nunca pudo superar el mero ejercicio electoral. Nunca atacó los poderes ocultos que se esconden al interior de las instituciones representativas, a la corrupción de los partidos políticos, a las maquinaciones conspiradoras, a los intereses privados. Jamás, afectó a la oligarquía bipartidista y recalcitrante del país.

El golpe de estado de Honduras en pleno siglo XXI es consecuencia de la sobrevivencia de esos males que se encargaron de corroer los mínimos logros en materia de democracia. El golpe fue una acción perversa de las Fuerzas Armadas sobre la cual se estableció un régimen de facto de civiles serviles de una oligarquía, ideóloga del rompimiento del orden constitucional, quien ha capturado por décadas el Estado para manejarlo como su finca. Estos grupos invisibles sintieron amenazados sus intereses cuando el presidente José Manuel Zelaya, les quitó concesiones y licitaciones; aumentó el salario mínimo; se unió al ALBA y los llamó explotadores y enemigos de los pobres. Esto conllevó a diseñar y ejecutar todo un plan nefasto que rompió el orden constitucional y el sistema democrático. Un sistema, que si bien es cierto precario, fue el ciudadano común quien luchó por hacerlo crecer; un intento fallido ante los poderes ocultos que mutilaron y acabaron con la democracia del país.

El golpe de Estado trajo los fantasmas que todos conocemos, dictadura; cárcel; represión; exilio; muerte de valiosos ciudadanos defensores del Estado de derecho; allanamiento de viviendas; represión a la libertad de expresión y de locomoción; suspensión de las garantías individuales; crisis económica y otras violaciones a los derechos humanos.

No obstante, el golpe de estado paradójicamente marca un hito emancipador de la ciudadanía hondureña. Porque el pueblo despertó y enarboló la bandera de la insurrección y rebeldía popular, lanzó un grito de unidad en defensa de sus derechos. El pueblo hondureño sin
experencia en revolución, eligió el camino de la resistencia, luchando frontalmente contra los opresores; sorprendiendo a la clase política y a la oligarquía nacional, pero también a la comunidad internacional quienes han reconocido esta gesta heroíca del pueblo de Morazán. Pueblo que ya no es el mismo.

Ahora el pueblo lucha en defensa de sus derechos, por retornar al orden constitucional y al sistema democrático que permita vivir en paz, libertad y dignidad. Pero que además, permita la consolidación de principios emancipadores que según J. S. Mill, pueda educar a los ciudadanos para la independencia, la resistencia y la fuerza para vencer a todos los dispositivos que aniquilan a la democracia.

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

jueves 30 de julio de 2009

La Historia nos da una oportunidad: Reflexiones históricas a partir del golpe de Estado en Honduras

Antonio Ramón Vallejo Cerna

Licenciado en Ciencias Sociales

UPNFM

Estudiante de la Maestría en Historia de la UCR


A lo único que debemos temer, es al temor mismo” Franklin Roosevelt
.

A un mes del golpe de Estado en Honduras por parte de las oligarquías más conservadoras y retrógradas de la nación, ningún hondureño que vive dentro y fuera de las fronteras patrias se imaginó revivir un golpe de Estado, y menos las generaciones contemporáneas que nunca presenciamos dichos acontecimientos y pensábamos ilusamente que ya habíamos superado aquella época en donde la imposición de la fuerza era la única forma de control social, y que era través de la elección popular, la diplomacia y el diálogo –palabra que ahora utilizan los golpistas para salvarse de la condena mundial- que se podrían superar los retos de una nación tan necesitada de reformas sociales debido a la pobreza evidente que vive la mayoría de la población.

Bien lo mencionaba Edelberto Torres Rivas en su obra La piel de Centroamérica,1 que el retorno de los procesos de elección popular en Honduras en los años ochenta fue una oleada de democratización asesorada por el gobierno de los Estados Unidos debido a una estrategia política que correspondía a los intereses del país del norte en la época de la guerra fría, y no a un proceso de participación y madurez política de parte de los sectores civiles de nuestra nación, Torres Rivas la llama una proto democracia. Producto de esa mal formada “democracia” –palabra que tiene diversos significados y que ha sido prostituida y mal entendida por los políticos- es lo que hoy estamos presenciando cada uno de los que vivimos en esta Honduras.


Como historiador no es difícil entender el porqué se desarrollaron estos acontecimientos, aunque repito que nadie se imaginaba –a excepción de los golpistas- que viviríamos una situación como la que estamos atravesando actualmente. Esto debe de llamarnos a la reflexión por no estar atentos hacia el pasado histórico de nuestra nación, ya que la injerencia de las clases dominantes en su grosera y torpe manipulación de las situaciones del Estado ha sido desde la misma conformación de la misma. Ahora se nos presenta una nueva oportunidad para rescatar nuestra Patria y no dejarla anarquizada en manos de las élites conservadoras, con las que nuestro gran héroe Francisco Morazán luchó gran parte de su vida.


Breve balance histórico de la situación del poder en Honduras


Las estructuras sociales y políticas desde la declaración de la independencia en 1821 en Honduras, así como el resto de las naciones de Centroamérica nunca cambiaron. El status quo siempre se mantuvo por parte de las élites criollas que permanentemente abogaron por intereses particulares, que por la gran mayoría de la población. Por eso, no es de extrañar que a lo largo del siglo XIX la nación hondureña –después de la malograda Federación que Morazán trató de unificar y reformar- nunca pudiera crear un articulado y organizado Estado, dejándola al desorden y al despilfarro de los bienes públicos.2


A lo largo del siglo XX Honduras se convirtió en una colonia más de los Estados Unidos, creando así, la eterna dependencia que nos ha caracterizado hacia ese país. A partir del boom de las exportaciones del banano en la década de los años 1920 y los documentados actos de corrupción por parte de miembros del Estado, nuestro país fue catalogado como una “República Bananera” en donde el común denominador es el de un país centroamericano con gobiernos corruptos y una nación dependiente del banano como único producto agrícola de exportación, donde según en palabras de un empresario norteamericano de la época “…en Honduras era más barato comprar un diputado que una mula3…”.


En general, el siglo XX para Honduras fue el siglo de inconstantes transformaciones políticas, donde se pudieron observar pequeños intentos de reforma social en el país como las administraciones de los presidentes Juan Manuel Gálvez y Ramón Villeda Morales, pero que rápidamente eran aplastadas por la élite militar tomando el control del Estado por medio del uso de la violencia y las armas. Se podría decir entonces, que gran parte del siglo XX en Honduras fue de los militares4. Para las últimas tres décadas del siglo pasado, Honduras entraría a un proceso de pseudo democratización avalada bajo el dominio de Washington y en consenso con las clases dominantes del país, ya que por la posición geopolítica de la nación, Honduras era el eje clave para las acciones de contrarrevolución en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.


Ante esta débil pero en fin oportunidad de una Honduras con una ciudadanía más participativa, las fuerzas militares acceden ceder el poder a los civiles, pero paradójicamente en la creación de la Asamblea Nacional Constituyente de 1980, los líderes de los partidos tradicionales y conservadores de Honduras –nacional y liberal- otorgan la presidencia temporal al general Policarpo Paz García evidenciando desde ese momento la poca o nula capacidad de los dirigentes de los partidos políticos tradicionales para gobernar una nación. La historia le dio a Honduras la oportunidad de integrarse al mundo como una nación democrática, pero los líderes políticos de ese entonces se acomodaron como siempre lo habían hecho en el pasado y le tuvieron miedo a esa oportunidad.


A pesar de la coyuntura histórico-político que se presentaba en el país, los militares en los años ochenta a través del General Gustavo Álvarez Martínez siguieron gobernando el país detrás de la silla presidencial, poniendo a la ciudadanía en un verdadero terrorismo de Estado, y como consecuencia, dejando una serie de personas desaparecidas en el que aún dichos delitos no han sido juzgados por cortes penales nacionales e internacionales. La oportunidad de apertura a procesos de elección popular una vez más, no fue para la gran mayoría de la población, sino más bien para que surgieran nuevos grupos de poder oligárquicos; evidencia de ello han sido los gobernantes que a partir de 1990 hasta la actualidad representarán a las familias más poderosas de Honduras (Callejas, Flores Facussé, Maduro Joest) y sean estas mismas las que están detrás del golpe de Estado de hoy día.


Ante este breve panorama histórico ¿Dónde estaban las clases subalternas? ¿Qué rol mantuvieron? La respuesta merece un profundo análisis, pero a grandes líneas podríamos decir que nunca fueron tomadas en consideración argumentando ciertos tecnicismos legales –como en el siglo XIX en donde la posición social y la “raza” eran importantes para optar a un cargo público- o bien por el uso de la fuerza –mandando al exilio a muchos hondureños como en la época de Carías Andino y la época de los ochenta-, así también la manipulación de diversos medios de control social –como los medios de comunicación en la actualidad-. En la historia de Honduras las clases subalternas nunca han sido tomadas en cuenta, y es ahora en pleno siglo XXI en donde se nos presenta una oportunidad más.


Sin duda mucha tinta correrá a lo largo de muchas páginas tratando de analizar y comprender desde distintas ópticas y posiciones la situación que hoy estamos viviendo la mayoría de los hondureños. Muchos tratan hoy día de justificar lo que está pasando a través de las acciones de unos cuantos hombres –que sin duda entrarán en los archivos de la historia-, pero en lo que debemos de fijarnos es que en las calles se observa una verdadera lucha de clases. El 28 de Junio del 2009 será recordada como la fecha en que la población hondureña volviera a pensar en su pasado, en lo que falta por mejorar, en su nueva oportunidad por rescatar la Patria robada.


Ante este breve panorama histórico son evidentes muchas situaciones que deben ser tomadas en cuenta para futuros análisis de investigación:


Es evidente que las oligarquías conservadoras, aquellas mismas que fusilaron a Morazán todavía están vivas al ser intransigentes –ahora en la figura de políticos, militares, empresarios, cardenales, pastores evangélicos, magistrados y hasta “defensores” de derechos humanos- al no querer escuchar la vox populi, al oponerse al cambio social. Es evidente que hubo golpe de Estado en Honduras a pesar de los tecnicismos legales que traten de utilizar o justificar las oligarquías, ya lo han demostrado en el pasado. Es evidente que las fuerzas militares son reaccionarias ante el cambio social, han demostrado una vez más que nunca han servido para lo que fueron creadas y que es tiempo de que desaparezcan, ya que le han hecho más daño que bien a la población. Es evidente el terrorismo de Estado que utiliza el gobierno de facto para atemorizar a la población por medio de sus medios de comunicación confundiendo y dividiendo a la sociedad hondureña, creando el suelo patrio en una cárcel con sus famosos “toques de queda” y trayendo viejas figuras de opresión como Billy Joya, actor intelectual de las desapariciones en Honduras en los años ochenta.


Es evidente que por estar en la era de las comunicaciones la población –por dicha- está mejor informada y comunicada que antes, lo que le ha permitido tener voz y participación con mayor intensidad en esta etapa de la historia; la sociedad actual se ha convertido en una sociedad contestataria, se ha dado cuenta que la comunidad internacional le apoya, es solidaria y le entiende, por ello se hace cada día más fuerte. Es evidente que independientemente de lo que pueda acontecer en los próximos días, la sociedad hondureña se ha vuelto más crítica de su pasado y se ha dado cuenta que es en nosotros mismos que tenemos el poder para cambiar la historia, ya no serán las élites quienes gobernarán el país.


Hemos podido constatar que históricamente nunca se le ha dado una oportunidad a la gran mayoría de ciudadanos que hoy claman por justicia, dignidad y libertad y por una mejor Honduras. La comunidad académica y especialmente los especialistas en cualquiera de las áreas de las Ciencias Sociales debe entender que es una oportunidad histórica la que se nos presenta y que cada uno de nosotros estamos llamados a defender desde cualquier punto la voz de la gran mayoría, a ellos y por ellos nos debemos.


Dicen los economistas que una época de crisis es también una época de oportunidades. Si lo trasponemos a la situación política actual, podríamos decir que también se aplica. La historia una vez más nos está dando una oportunidad para forjar un mejor futuro.

1 Torres Rivas, Edelberto “La piel de Centroamérica: una visión epidérmica de setenta y cinco años de su historia” FLACSO, San José, 2003.

2 Véase: Barahona, Marvin “Honduras: El Estado fragmentado (1839-1876)” en: Taracena, Arturo y Jean Piel, comp. “Identidades nacionales y Estado moderno en Centroamérica. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1995.

3 Véase: Bourgois, Philippe “Banano, etnia y lucha social en Centroamérica” DEI, San José, Costa Rica, 1994.

4 Véase el trabajo de Matías Fúnez: “Los deliberantes: el poder militar en Honduras” segunda edición, editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2000.


*Reproducido únicamente con fines ilustrativos

domingo 26 de julio de 2009

Ojo crítico: Una de las mejores columnas que he leído

Rodolfo Cerdas

La vida me ha puesto muchas veces contracorriente y, casi de seguro, esta vez también. No lo hago para ganar simpatías: prefiguro lo contrario. Tampoco porque el tiempo me diera muchas veces la razón. Lo hago por convicción, experiencia y amor a mi país, donde poder y dinero están generando tanta adulación y oportunismo.

La paz es y debe seguir siendo un eje central de nuestra nación, como dice el Himno. Pero convertirla en tolerancia pasiva ante los atentados y la arbitrariedad contra los “derechos sagrados que la Patria nos da”, es una traición imperdonable. Ser pacíficos no es sinónimo de ser ovejas sumisas para el esquilme.

Pacíficos fueron los campesinos que trocaron por armas, en Rivas y Santa Rosa, “su tosca herramienta” para defender la Patria. Juan Rafael Mora no le lloriqueó por paz a William Walker, sino que la conquistó en Nicaragua con balas, bayonetas y teas ardientes. Nuestros campesinos, pacíficos como nadie, supieron escoger: luchar y morir, antes que envilecerse y ser esclavos.

Pero hoy, imperceptiblemente, esta digna herencia se está trastrocando en pretexto para claudicar a la primera ocasión. Cuando no se aprende a luchar por nuestros derechos legítimos, incluso con las armas en la mano si se necesita, alguien nos dominará y tiranizará.

La paz a toda costa es una rendición adelantada. Condenar por igual la violencia legítima y la ilegítima, la del violador con la de la víctima, o proclamar el sometimiento cuando se trata del león y el pastor, es ocultar la cobardía con los harapos de la paz.

Cierto. Su rompimiento solo se justifica en caso extremo. Enseñarlo así es una tarea cívica esencial. Pero decir que su costo no importa, aunque sea la renuncia a “derechos sagrados”, es traicionar al pueblo porque solo hay paz si hay justicia.

Defenderla, jamás puede ser doblegarse ante el abuso del poder. La paz existirá mientras se respeten los derechos y haya brazos “nervudos y pujantes” dispuestos a defenderlos. De lo contrario, seríamos aún colonias, renegaríamos de Bolívar y San Martín, de la Independencia de los Estados Unidos, de Abraham Lincoln y de quienes vencieron a Hitler.

Condenar siempre el rompimiento de la paz y hasta el uso legítimo de la fuerza, olvida la historia de la libertad y la democracia; que también hay violencia en la muerte diaria de millones de niños por desnutrición; y que la hay donde un prisionero languidece en una mazmorra por defender a su pueblo, como lo hizo Mandela luchando contra el apartheid .

Esa idílica visión de la paz no es ninguna virtud. Es un cáncer para la formación cívica. Hay que aprender a ser libres, “no siervos menguados”; y recordar, con Jefferson, que “el árbol de la libertad hay que regarlo, de tiempo en tiempo, con la sangre de los tiranos”.

*Reproducido únicamente con fines ilustrativos